Por Claudio Hirujo
Nos hemos visto en la necesidad de vivir confinados en nuestras casas, los paseos como lo indican los incontables memes son del pasillo a la cocina, de la sala a la habitación y los más afortunados tienen el sello de la terraza para viajar al exterior. Esta realidad no es 100% negativa, si tomamos en cuenta que muchos aprovechamos el tiempo para dedicarnos a la familia y entender el valor de la vida y sus límites. Pero tampoco podemos dar la espalda a los que la cuarentena no pudo mantener en sus casas, pues tenían que salir y lo hacen a menudo y mucho más cuando se arrecian las medidas de confinamiento. Cómo puedes decirles a las preocupaciones que no salgan, si ya los miedos fueron los primeros en salir, como pedirle a la incertidumbre que se controle y valore lo positivo de la situación, si su amigo el estrés no deja de gritarle ¿QUÉ VAMOS HACER AHORA?

Las empresas son como familias y su prole, las marcas, que en algunos casos son hijas únicas y en otros parte de una decendencia enorme, algunas de familias muy poderosas, otras en situaciones más precarias, pero para los fines que estamos viviendo la realidad es la misma, esas marcas en forma de bienes y servicios, muchas de ellas con permiso para salir y ayudarnos a suplir nuestras necesidades básicas y otras obligadas a quedarse como la mayoría en sus almacenes sin poder producir, se hacen la misma pregunta que todos nos hacemos, ¿cuándo podremos vernos nuevamente?

Por suerte como en toda familia existen los que no se quedan indiferentes, los solidarios, los que educan ante cualquier situación, los que protegen, los que te dan ánimos para seguir en pie de lucha, los que hasta entretienen ayudando a pasar un poco mejor tus momentos de angustia, en fin los que no se quedan callados y se dan a querer tanto que dejan de ser bienes y servicios para convertirse en marcas que son nuestra familia extendida, dejando atrás las empresas, para mudarse en sus nuevos hogares, algunas alquilando un espacio en la mente de los consumidores y otras como propietarias absolutas de su corazón, en donde irónicamente quisieran estar confinadas para siempre y solo salir por breves momentos, cuando el consumidor deja escapar una que otra palabra de amor y fidelidad hacia ellas.
Lo que haga tu marca ahora, definirá donde vivirá mañana.

Claudio Hirujo
Socio/director comercial
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