Fernando Tatís Jr. es para los que siguen el baseball una promesa hecha realidad y para los ajenos a ese deporte es la excusa perfecta para conocerlo. Es el tipo que todos quieren, hijo de un grande con el potencial de superarlo y eso ya es mucho decir. La MLB creyó en él perfilándose como la cara del baseball de estos tiempos, el equipo de los Padres de San Diego creyó en él dándole un contrato de 340 millones de dólares, los fanáticos creyeron en él y lo demuestran las entradas y el merchandising de su figura, por último, las marcas creyeron en él logrando ser imagen de BMW, Adidas, Banco de Reservas, Gatorade, entre otras tantas y todo eso a puro talento y carisma. 

Pero dar positivo a sustancias controladas y su suspensión de 80 juegos nos sorprende a todos y nos llena de decepción. Aunque aparentemente su culpa está basada en un error simple, entendiendo que lo encontrado supuestamente no afecta su rendimiento, ¿entonces Tatís Jr. merece el beneficio de la duda?

A ver, ya él explico lo sucedido y a diferencia de otros reconoció su error sin ocultarlo, lo que es un acto de transparencia dentro de lo grave de la situación y que habla bien de su formación. ¿Entonces insisto, no merece el beneficio de la duda? ¡Pienso que la respuesta está en el accionar de todos… sí de todos! justos por pecadores, como dice el dicho, pues el porcentaje de peloteros dominicanos encontrados positivos al dopaje en toda la historia del baseball es significativo y más aun tomando en cuenta los precedentes de carreras manchadas de otros ídolos. 

Ahora bien podríamos decir que Tatís Jr. es un joven que no está aislado de la realidad donde creció, viendo al pelotero que falsea su edad y sin remordimiento utiliza sustancias controladas para mejorar su desempeño, pero ese mismo individuo creció viendo que es común en algunos políticos abrazar comportamientos fuera de los márgenes de la ley para lograr posiciones y después de lograr dichas posiciones hacer otras acciones para devolver favores, peor aún ese mismo pelotero ha visto crecer fortunas de algunos empresarios utilizando prácticas desleales justificando cualquier medio para conseguir el fin, interpretando a su conveniencia el pensamiento de Nicolás. 

Por lo que definitivamente el error de Fernando Tatís Jr nos expone, con la única ventaja que él es joven y tendrá la oportunidad con el tiempo de demostrar que no fue intencional lo sucedido, ¿pero todos los que forman parte de la cultura de la trampa tendrán ese tiempo o preferirán seguir en su accionar lejos de lo ético y cerca del camino corto? Mientras juzgamos el costoso error de Tatís Jr., definitivamente el cazatalentos del equipo de la duda irrazonable lo tiene a él y a nosotros en la mira como sociedad.

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